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Jun 30, 2018

DESPOJO NUTRICIONAL Y ECONÓMICO

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Apropiación empresarial de los alimentos

INTRODUCCIÓN

La industria de la alimentación está olvidando la naturaleza social de la alimentación, para aplicar biogenética en su provecho individual, presentando los OGM como un beneficio para el ser humano, presentan el ahorro de agroquímicos y la sobreproducción como una solución a la pobreza, la malnutrición y el medio ambiente, cuando en realidad es al contario, están generando dependencia, mutaciones genéticas y desaparición de la diversidad ecológica.

 

Pero el principal problema es la intromisión de intereses millonarios en la implementación de esta tecnología, que sin ética profesional corrompen a las autoridades para que les concedan autorizaciones. Brincar sin respeto la selección natural y la evolución de las especies, al mezclar especies que no pertenecen a la misma familia taxonómica, puede dañar a largo plazo nuestra constitución, estamos también introduciendo reacciones que aún no logramos ver, modificar las semillas puede debilitar el sistema defensivo de las plantas y el nuestro. Provocando graves daños a la evolución y preservación de la raza humana.

 

DESARROLLO

El punto central más allá de entender y rechazar los riesgos de la comida transgénica, es económico, debemos proponer más allá de la discusión estéril, los beneficios de la autonomía alimentaria para concretar soluciones a la crisis alimentaria. ¿Los transgénicos tendrán una aplicación realmente honesta para terminar con las causas de la enfermedad?, o ¿fabricarán para vender, paliativos de los síntomas? La aplicación y manejo de esta nueva tecnología está en manos de los comerciantes sin moral, sin escrúpulos.

 

Empresarios del dolor que no conocen ni entienden eso de actuar con Alteridad y ponerse en la situación de sus clientes enfermos y angustiados. Del mismo modo que muchos inventos del ser humano han sometido la dignidad humana y la libertad, por ejemplo hoy la televisión no cumple con su objetivo, se ha distorsionado el uso de la tecnología, la televisión es usada para anestesiar al ser humano, cuando podría potenciar su creatividad e inteligencia su dimensión psicológica. Los altos precios del paquete tecnológico podrían bloquear el acceso del pequeño productos y ganancia fuerte seria de algún monopolio.

 

Lo que es realmente difícil es evitar que las leyes del mercado, y el sistema de patentes no obstaculicen, el fin último del humano que es resolver problemas. Los alimentos transgénicos deben ser estudiados con mayor tiempo, y severidad, la industria de la alimentación sin ética profesional cometen delitos contra la salud , en nombre de la democracia y la libertad, la industria del azúcar es la principal causa de muerte en nuestro país, la salud es un derecho humano y por consecuencia la comida también es un derecho humano, la comida es parte de la cultura y la identidad colectiva e individual, que da particularidad y diversidad a la especie humana.

 

Nuestra dimensión biológica es fruto de la herencia genética de la que es parte también el medio ambiente y la cultura, para adaptarse y ser parte de la transformación del mundo. La biofortificación de los alimentos como incluir el beta caroteno en el arroz, no es la solución a la deficiencia de vitamina A.

 

Dicen que los transgénicos aumentarían un 114% las ganancias de los pequeños productores al ahorrar insumos agrícolas y aumentar su producción, pero eso no mejora las condiciones de marginación de los campesinos dependientes de tecnología y vulnerables a las oscilaciones del precio internacional de los productos agrícolas, las plagas no perjudican tanto como las oscilaciones del mercado.

 

Es importante darle el tratamiento de un derecho humano a los alimentos para enfatizar la dimensión social de los alimentos, y así devolverle el compromiso social y ambiental, de modo que la protección a la propiedad industrial (las patentes) no sea un impedimento para que la población más humilde y de escasos recursos, acceda al “bienestar”(de la biotecnología, que con la evidencia del tiempo y las pruebas más honestas y estrictas científicamente, demuestren el bienestar que nos proporcionan). Para dárselo sin recelos a nuestras más importantes futuras generaciones, nuestros hijos.

 

Las semillas tienen una composición química en interacción con el medio ambiente, que es variante y se adapta a la situación, pero una semilla transgénica no puede programar factores atmosféricos, los alimentos naturales pueden también proporcionarnos anticuerpos contra las bacterias, hongos, etc. No puede experimentarse con un proyecto de vida si fuera así ya no se llamaría “proyecto” sino “experimento” de vida, un proyecto de nación no debe tener como base constitutiva experimentos biológicos y económicos, el conocimiento agrícola colectivo transmitida de abuelos a nietos es un tesoro, saber cómo, cuándo y por qué, nos conviene comer un alimento en vez que otro, llevó milenios, siglos, décadas de estudio y experimentación rigurosa, se cura o muere el paciente, sus pruebas o evidencias son muy demostradas, mientras que la tecnología biogenética argumenta que la reducción del uso de pesticidas favorece al medio ambiente, pero guarda silencio sobre los efectos negativos que causan la sobre dosis de antibióticos que consumiríamos ya incluidos en los vegetales transgénicos, si los transgénicos son inestables, frágiles, o desencadenan reacciones imprevistas, pueden impedir nuestra realización laboral, social, familiar, reproductiva, emocional, impidiendo que seamos optimistas, impidiendo nuestra auto realización, dejándonos abatir por la depresión, cuando la solución está en nuestra azotea, patio o jardín.

 

CONCLUSIONES

Es necesario esperar más tiempo para continuar con las investigaciones y determinar con seguridad sus beneficios y prejuicios. Mientras tanto deben declararse prohibidos los OGM para el consumo humano, los OGM aunque es cierto que ya desde hace décadas de consume en nuestro país, pero no porque un presntador de televisión (Neil deGrasse Tyson) muy popular en Estados Unidos, confirme la abusiva realidad, que casi todo lo que comemos es transgénico, ni eso es pretexto para continuar permitiéndolo por costumbre o habito, debemos salvar la vida a millones de niños obesos y diabéticos, que son inocentes de su padecimiento, y este problema actual de proporciones epidémicas, es consecuencia, de la irresponsabilidad de las autoridades y la industria de la alimentación nociva.

 

Comer transgénicos no ofrece garantías de salud, ningún abuelo de nosotros comió OGM. Desconocemos sus efectos a largo plazo, que al menos requieren de un arco de 60 años mínimo para observar al menos un salto de abuelo a nieto. Con tres generaciones que procrean a los 20 años cada generación, ya han comenzado el experimento social, sin ética ni derecho.

Para garantizar la soberanía alimentaria debemos complementar nuestra alimentación con un huerto familiar en cada casa. Y poner en práctica la autonomía alimentaria. Si realmente atendemos a los intereses económicos de la población con honestidad y sin buscar beneficios personales, sino colectivos, la autoproducción es la solución, la naturaleza es un sofisticado y ultra avanzado sistema de tecnologías capaces de sustentarnos y perfeccionarnos, en cambio los transgénicos nos degradan y atrofian capacidades abandonadas, al dejar de combatir a las bacterias con nuestro sistema defensivo, que ya el alimento transgénico contiene antibiótico, puede además provocarnos debilidad inmunológica, mientras el virus desarrolla resistencia y se fortalece.

 

Consolida la seguridad alimentaria una producción local y natural de los alimentos, de modo que sea la tecnología de la naturaleza la que produzca la comida y no el pago de patentes y sobreprecios de publicidad la que nos de la “libertad” de elegir nuestra enfermedad.

Así también la influencia impuesta por las marcas de moda, más publicitadas. No debe abusar de la libertad, tiene una responsabilidad seria su actividad nutricional de la población, es necesaria una regulación más estricta del azúcar, del tabaco, del alcohol, en los medios de comunicación así como limitar su disponibilidad en el mercado, acompañada de un reforzamiento y ampliación de la enseñanza nutricional en casa y la escuela.

No debe ser una petición ya que es un derecho de los consumidores informar en las etiquetas si se están usando o no los productos transgénicos.

 

Es verdaderamente criminal, que los mismos funcionarios de gobierno impidan nuestros derechos como consumidores, la misma PROFECO se ampara contra los ciudadanos organizados para exigir una normatividad en la etiqueta, cuando un juez ha ya dado la razón a quienes exigen un etiquetado honesto, claro y protegiendo al consumidor, pero estos funcionarios corruptos como los legisladores corruptos cabildean y gestionan los intereses de la la industria alimentaria, defendiendo los intereses de quienes estan enfermando al pueblo, en favor de la corrupción, por delitos contra la salud. ERASTO MOLINA

 

 

BIBLIOGRAFÍA. Unión, d C (18 marzo 2005). Ley de bioseguridad de organismos genéticamente modificados obtenido de: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LBOGM.pdf Guía roja y verde de alimentos transgénicos, ¡transgénicos en mi casa no!, de Greenpeace, pp. 9http://www.banderasnews.com/1012/images/gmcornesp.pdf 10 Razones para consumir alimentos transgénicos y sentirte orgulloso de ello. Artículo Traducido de: 10 Reasons To Eat GMOs and Feel Grateful For It. Maria is the founder of Fitness Reloaded, where she helps over 100,000 monthly readers make better, healthier choices. http://www.agrobiomexico.org.mx/index.php Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Preguntas frecuentes sobre OGM.http://conacyt.gob.mx/cibiogem/index.php/preguntas-frecuentes Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica (2000). Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología del Convenio sobre la Diversidad Biológica: texto y anexos. Montreal: Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica., Montreal, 2000 Copyright © 2000, Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica. ISBN: 92-807-1924-6 http://conacyt.gob.mx/cibiogem/index.php/protocolo-de-cartagena Las Semillas y el Derecho: Stefano Masini & Cinzia Scaffidi. (2008) Sementi e Diritti: Gramáticas de la libertad Bra (Cn), Italia,. Editorial Slow Food.

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    Jun 30, 2018

    Oscar Miyamoto Gómez Todo lo que tienes que saber sobre la marihuana sintética y las “sales de baño”. Aunque ya figuran entre las nuevas drogas artificiales más consumidas del mundo, apenas empezamos a entender sus peligrosos efectos en el cuerpo y la mente. Son más baratas que la marihuana, la cocaína y el éxtasis. Sus efectos son más duraderos, y contienen compuestos más tóxicos. La marihuana sintética (MS) y las sales de baño (SB) están entre las 640 nuevas sustancias psicoactivas (NSP) que se han registrado en los últimos siete años. Las NSP son drogas emergentes que se comercializan en un centenar de países. Entre éstas se encuentran plantas y sus derivados, medicamentos de uso humano o veterinario, fármacos retirados del uso clínico por sus efectos adversos, y sustancias artificiales como los cannabinoides sintéticos (ingrediente psicoactivo de la MS) y las catinonas sintéticas (ingrediente psicoactivo de las SB). La MS y las SB son las que más preocupan a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés). Según ese organismo, de las 75 nuevas drogas reportadas en 2015, 20 fueron catinonas sintéticas y 21 cannabinoides sintéticos. Estas cifras reflejan una tendencia global, que se ha repetido en años recientes, en la que el tráfico de NSP está dominado por esas dos variedades de compuestos sintetizados en el laboratorio. Hoy su consumo se considera una epidemia que amenaza la salud pública de algunos países, particularmente Inglaterra y Estados Unidos. Los inicios Los cannabinoides sintéticos fueron diseñados originalmente por el químico estadounidense John William Huffman. En la década de 1980 Huffman trató de sintetizar sustancias que no causaran dependencia, pero que sí tuvieran el potencial para aliviar dolores, prevenir convulsiones y desinflamar tejidos, como algunos cannabinoides naturales (véase ¿Cómo ves? No. 209). Su investigación hizo posible la creación de medicamentos patentados cuyos cannabinoides sintéticos (en concentraciones seguras) estimulan el apetito y alivian el dolor. Hoy, contra el propósito original de su creador, esos compuestos se reconfiguran de manera clandestina para elaborar drogas altamente adictivas, como el compuesto JWH-018, bautizado con las iniciales de Huffman Cuestión de vida o muerte Orange, condado de California, 11 julio de 2014. Connor Eckhardt es hallado inconsciente por sus padres y trasladado al Hospital Hoag, en Newport Beach. El paciente de 19 años se encuentra en estado de coma por una inflamación cerebral causada por falta de oxigenación. Cinco días después, los médicos declaran la muerte cerebral del joven, aficionado al patinaje y al motocross. El deceso se atribuye a que el muchacho inhaló Spice (una marca de marihuana sintética) unas horas antes de ser internado. Desde entonces, la familia Eckhardt ha expuesto su caso en los medios y en las redes sociales para alertar sobre la toxicidad de la MS. Esta última, según la Asociación Estadounidense de Centros de Control de Envenenamiento, fue la causa de más de 7 700 casos de intoxicación en 2015. Tan sólo en la primera mitad de ese año se reportaron en Estados Unidos 15 muertes relacionadas con MS, cifra tres veces mayor que la de años anteriores. Los decesos por consumo de MS más comunes son por ataque al corazón y paro respiratorio en adolescentes. La encuesta Global Drug Survey 2016 —en la que participaron 100 000 internautas de 50 países— sugiere que los consumidores de MS tienen un riesgo 30 veces mayor de requerir atención médica de emergencia que quienes consumen marihuana natural con fines recreativos. En noviembre de 2012 Dickie Sanders, un chico estadounidense de 21 años, inhaló Cloud 9, una marca de SB. Aunque no padecía depresión crónica ni demencia, el muchacho comenzó a tener episodios de insomnio, terror y delirios. Decía que veía personas armadas y helicópteros frente a su hogar, ubicado en las afueras de Covington, Kentucky. Poco después de consumir las SB, Dickie se infligió heridas en el cuello con un cuchillo. Aunque estuvo bajo el cuidado de sus padres, el joven se suicidó con un arma de fuego cinco días después de haber sido dado alta del hospital. La autopsia sólo reveló rastros del psicoestimulante MDPV, una clase de catinona sintética. Si bien hay pacientes que se recuperan físicamente después de la intoxicación por MS y SB, es muy probable que padezcan trastornos psiquiátricos y psicológicos que llegan a persistir durante meses. Hay estudios toxicológicos que indican que ambas sustancias tienen el potencial de causar psicosis, es decir, distorsionar la personalidad y la percepción de la realidad. Esto incluye ansiedad, dificultad para recordar acontecimientos recientes, alucinaciones auditivas y visuales, delirios paranoides, agresividad, euforia e irritabilidad. Los consumidores de MS y SB afirman tener pensamientos suicidas y homicidas justo después de administrarse la droga. Se especula que por eso las muertes asociadas con las SB se deben frecuentemente a comportamientos de riesgo y automutilación. Desde la primera vez que se prueban, la MS y las SB provocan un deseo compulsivo de consumir más. Las personas tienden a volverse dependientes y, aunque suspendan el consumo, desarrollan el síndrome de abstinencia, manifestado en forma de cansancio y depresión, así como incapacidad de concentrarse y de realizar tareas cotidianas. Cannabonoides y catinonas sintéticos Cannabinoides sintéticos Efectos clínicos comunes: Mareos convulsiones sequedad en la boca dolor en el pecho dificultad para respirar aumento del ritmo cardiaco y presión sanguínea dolor en el abdomen náusea y vómito sudoración excesiva temblores incontrolables La marihuana sintética (MS) tiene una mezcla de hierbas deshidratadas y pulverizadas que no son marihuana, sino plantas como rosa mosqueta (Rosa eglanteria), cola de león (Leonotis leonurus) y loto azul (Nymphaea caerulea). Este agregado vegetal, a su vez, está impregnado con uno o más cannabinoides sintéticos (a menudo son más de 10), cuya variedad y concentración no se especifican en la etiqueta del producto. La MS suele venir en sobres pequeños de aluminio plastificado. Sobrenombre: Marihuana sintética, potpourri incienso herbal Nombres comerciales: K2, Spice, Black mamba, Yucatan Fire, Skunk, Scooby Snack, etc. Nombres farmacológicos: JWH-018, JWH-073, JWH-200, CP47,497, HU-210, etc. De las 75 nuevas drogas reportadas en 2015, 20 eran catinonas sintéticas y 21 cannabinoides sintéticos. Catinonas sintéticas Efectos clínicos comunes: visión borrosa sangrado de nariz zumbido en los oídos sequedad en la boca dificultad para respirar aumento del ritmo cardiaco y presión contracción muscular disfunción sexual y anorgasmia sudoración excesiva erupciones en la piel Las “sales de baño” (SB) son una mezcla de catinonas sintéticas que nada tienen que ver con el producto aromático. Son un conjunto de derivados de la catinona, alcaloide producido por la planta sudafricana Catha edulis. Su presentación más común es en forma de polvos blancos o amarillentos, pastillas o cápsulas. Sus empaques suelen tener la leyenda “no apto para el consumo humano” para pasar como productos de limpieza y no someterse a evaluaciones farmacológicas. Sobrenombre: Sales de baño, droga caníbal. Nombres comerciales: Molly, Flakka, Ivory Wave, Cotton Cloud, White Lightning, Vanilla Sky, Don Gato, etc. Nombres farmacológicos: Mefedrona, metilona, MDPV, α-PVP, etc. Se conocen unas 30 catinonas sintéticas y 700 cannabinoides sintéticos que se comercializan bajo 500 marcas. Embotellamiento sináptico Las SB actúan alterando el tránsito de neurotransmisores entre las neuronas. Por ejemplo, la mefedrona y la metiliona (catinonas sintéticas) actúan como semáforos que controlan el flujo de dopamina y norepinefrina, encargadas de hacernos sentir placer. Al mismo tiempo, otra catinona de las SB, la metilendioxipirovalerona, impide que se active la luz roja del semáforo. Así, los neurotransmisores siguen circulando libremente en los espacios entre neuronas, llamados sinapsis, aunque ya hayan cumplido su función. Los científicos especulan que esta saturación de neurotransmisores —aparte de ser la causa de los efectos alucinatorios de las SB— provoca inflamación neuronal, lo cual también explicaría por qué sus efectos llegan a persistir varios días y por qué son aproximadamente 10 veces más potentes que los de la cocaína y el éxtasis (véase ¿Cómo ves? No. 46). Los daños causados por este embotellamiento neuroquímico pueden extenderse al sistema nervioso autónomo, que controla los latidos del corazón y la digestión. Se sabe de un caso clínico en el que la aplicación intravenosa de SB provocó descomposición de tejido muscular, lo que puede liberar al torrente sanguíneo proteínas que causan daños irreversibles al hígado y a los riñones. El mecanismo de acción de la MS es distinto. Los compuestos artificiales que contiene están diseñados para activar los receptores celulares del sistema endocannabinoide, relacionado con el estado de ánimo, la memoria, el apetito y la sensación de dolor. El cannabinoide sintético JWH-018 activa descontroladamente las proteínas CB1 y CB2. La primera se encuentra en el sistema nervioso central y periférico, así como en huesos, corazón, hígado, pulmones y sistema reproductivo; mientras que la segunda se distribuye en las células sanguíneas e inmunitarias. Al ser aspirados, fumados, ingeridos o inyectados, los cannabinoides sintéticos harán reaccionar a esas proteínas como lo hace el ingrediente psicoactivo de la marihuana vegetal. No obstante, los cannabinoides de la MS son hasta 100 veces más potentes y causan algunos efectos totalmente opuestos a los de la marihuana. Amenaza latente En México los cannabinoides sintéticos en general y una catinona sintética (la mefedrona) ya están clasificados como sustancias psicotrópicas controladas por el Estado. En enero de 2014 se actualizó la Ley General de Salud para reflejar que esos compuestos tienen escaso valor terapéutico y pueden volverse sustancias de abuso. Pese a esta modificación, aún no hay estudios públicos de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) que revelen las tasas de consumo de la MS y las SB en el país. De igual forma, estas drogas no están consideradas en los estudios más recientes de la Dirección de Investigaciones Epidemiológicas y Psicosociales del Instituto Nacional de Psiquiatría ni en las del Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones en la Ciudad de México. La última Encuesta Nacional de Consumo de Drogas en Estudiantes (2014) tampoco sugiere que estas sustancias ya sean muy populares en México, donde las drogas más consumidas por personas de entre 12 y 17 años son la marihuana, los inhalables y la cocaína. Engaño digital En 2014 el FBI desmanteló el portal Silk Road, apodado el “Amazon de las drogas ilegales”. Esa plataforma, lanzada en 2011, llegó a vender más de 220 variedades de sustancias ilícitas a un millón de clientes, y tuvo ventas anuales equivalentes a 22 millones de dólares. Sus usuarios realizaban transacciones mediante la moneda digital Bitcoin. Tras la ausencia de este portal clandestino ha surgido una oleada de sitios alternativos que ofrecen MS y SB. La encuesta Global Drug Survey 2016 indica que la mitad de los encuestados ha comprado nuevas sustancias psicoactivas en tiendas en línea convencionales, mientras que uno de cada 10 las ha comprado mediante páginas como Silk Road, ocultas en la llamada “Dark Web”. En este dominio de la red de redes —inaccesible desde buscadores como Google o Yahoo— los usuarios protegen su identidad usando conexiones anónimas o proxys basados en software de encriptación de mensajes. La encuesta también sugiere que el éxito del tráfico digitalizado se debe a que los clientes encuentran una gama más amplia de sustancias que en un punto de venta físico, y a que realizar transacciones de manera remota les evita ir a lugares peligrosos y vigilados. Hoy la oferta en línea de MS y SB es tan diversa que los fabricantes recurren a estrategias publicitarias para bautizar nuevas variedades de droga. Sus nombres comerciales y logotipos coloridos son plagios de la imaginería de películas y series animadas. Por ejemplo, la marca de SB Black Mamba toma su nombre de un personaje del filme Kill Bill, de Quentin Tarantino; y la marca de MS Scooby Snax retrata al protagonista de la caricatura Scooby Doo. Las tiendas virtuales que anuncian MS y SB las describen como si fueran legales e inofensivas, e incluso afirman que sus productos, “100% orgánicos” y “a base de hierbas”, no son detectados por pruebas antidopaje. Es tal la importancia de Internet para estudiar el fenómeno de las nuevas sustancias psicoactivas, que se han implementado estrategias internacionales para detectar sitios donde se promuevan nuevos modos de consumo. Por ejemplo, el programa Psychonaut Web Mapping Project, coordinado por la Unión Europea, observó durante 2010 y 2012 cientos de blogs, redes sociales, expendios en línea, buscadores y páginas web. Sus siete centros de investigación identificaron y clasificaron 400 nuevas sustancias psicoactivas antes de que algunas se popularizaran en el mercado y fueran prohibidas. La eficacia de esta iniciativa se debió, en parte, a que descifró el lenguaje coloquial de los internautas a fin de saber el sobrenombre de las sustancias en diferentes idiomas. Aunque existen más redes preventivas como ésta, no sólo los distribuidores de NSP van un paso adelante de las autoridades que las prohíben, sino también los fabricantes. Guerra química y legal Es típico que no se preste atención a una nueva sustancia psicoactiva hasta que se relaciona con varios casos de intoxicación aguda. Para cuando la UNODC se pone al corriente con esos incidentes y prohíbe una sustancia, los diseñadores de drogas ya han creado nuevas moléculas —pero similares— que no están incluidas en las listas actualizadas de compuestos ilegales. Esta carrera entre los fabricantes clandestinos y los químicos analíticos que trabajan para las agencias antidrogas es una de las razones por las que actualmente se conocen decenas de catinonas sintéticas y alrededor de 700 cannabinoides sintéticos que se venden bajo 500 nombres o marcas. La mayoría de la MS y de las SB se produce en laboratorios ubicados en China, India, Sudáfrica y Pakistán. Esas industrias operan como si fueran compañías farmacéuticas; es decir, emplean científicos y personal de laboratorio que surten órdenes específicas de distribuidores. En sus instalaciones se utilizan como materia prima ciertos precursores químicos o ingredientes en bruto que comúnmente provienen de países como Nigeria, Etiopía, Mozambique, Malawi y República Democrática del Congo. Sin embargo, de acuerdo con la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), se han desmantelado laboratorios —tanto profesionales como caseros— y decomisado ambos tipos de drogas en prácticamente todas las regiones donde opera el organismo. Los reportes de incautación de MS y SB aún no han mencionado incidentes en México, el mayor exportador de metanfetaminas y marihuana a Estados Unidos. No todas las nuevas sustancias psicoactivas están reguladas por convenios internacionales que insten a los gobiernos a vigilarlas y controlarlas. Esto implica que persisten vacíos legales en cuanto a si se debe restringir el empleo de ciertas drogas emergentes y sus ingredientes para propósitos exclusivamente científicos. Por otro lado, es común que un fármaco descartado de la investigación médica (por sus efectos negativos) sea retomado por los diseñadores de drogas, que aplican la ciencia de la adicción (véase ¿Cómo ves? No. 177) para crear sus peligrosas recetas. Más información Ruíz Loyola, Benjamín, Las drogas, DGDC-UNAM, México, 2015 Prospéro García, Oscar, “El cerebro, las drogas y los genes”, Salud Mental, México nov-dic., 2010 (en línea). “Conceptos básicos sobre adicciones”, Comisión Nacional contra las Adicciones: www.conadic.salud.gob. mx/pdfs/nueva_vida/prevad_cap1.pdf Oscar Miyamoto Gómez es maestro en Comunicación por la UNAM. Ha ejercido el periodismo de ciencia desde 2011 Nuevas drogas sintéticas http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/216/nuevas-drogas-sinteticas
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    Jun 30, 2018

    Arturo Orea Tejeda y Ana Ma. Sánchez Mora Obesidad en la niñez y la adolescencia Un problema de salud que ha aumentado en forma alarmante en las últimas dos décadas. Muchas veces empieza en la infancia y se traduce en enfermedades graves en la vida adulta. Cómo atenderlo y, sobre todo, prevenirlo. En nuestro país, donde la desnutrición ha sido un problema ancestral con raíces en la injusticia, todavía a mediados del siglo XX la gordura se consideraba una muestra inequívoca de buena salud. “Está chula de gorda”, decían las orgullosas madres de hijas obesas. Un niño gordo era, por definición, un niño sano y feliz; simpático y bonachón, como lo representaban en películas y cuentos. A los delgados se les daba un cargamento de vitaminas y mucha comida. Los flacos eran sospechosos: seguramente padecían alguna enfermedad, o cuando menos un “problema glandular”. Al llegar a la adolescencia, los jóvenes (sobre todo los varones) daban el estirón y era muy común que quedaran hechos unas garrochas, pero todos esperaban que con el tiempo “embarnecieran”, y por lo tanto mejoraran. En los hogares con cierto desahogo económico, la dieta, si bien muy abundante, era relativamente equilibrada en términos de nutrición. No se conocía la pirámide alimenticia, pero con algo de intuición la comida cotidiana contenía los elementos necesarios y suficientes. La transformación social y económica del esquema nutricional urbano en México no es el tema de este artículo, y sólo repetiremos que en la segunda mitad del siglo pasado las cosas cambiaron drásticamente, como puede verse en los artículos que ¿Cómo ves? ha publicado sobre el tema. Por la vida sedentaria que llevamos y la gran cantidad de grasas y azúcares que consumimos, la anhelada gordura de antaño hoy la conseguimos con una facilidad pasmosa. Pandemia El sobrepeso y la obesidad son enormes problemas de salud pública y ya han alcanzado a niños y adolescentes. Hoy sabemos que no hay gorditos sanos, y mucho menos felices: las personas pasadas de peso son objeto de burla y discriminación, y además están expuestas a padecer graves enfermedades. La comida chatarra y las horas de televisión son dos de las causas. En los medios, los anuncios nos invitan a comer alimentos de alta densidad energética y luego a deshacernos de los “kilitos de más” con píldoras, costosos aparatos de gimnasio o dietas que pueden dañar la salud. La probabilidad de padecer obesidad en la infancia casi se ha triplicado en las últimas décadas. Esto puede adelantar la aparición de cardiopatías en la edad adulta. El sobrepeso suele ir acompañado de alteraciones estructurales y funcionales del corazón, condiciones que en casos graves pueden causar la muerte, muchas veces súbita y casi siempre secundaria a alteraciones del ritmo cardiaco. Desde 1998 la obesidad es oficialmente pandemia para la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y en casi todos los países es una de las enfermedades infantiles más comunes. ¿Obeso o llenito? Dicho de manera muy simple, la obesidad proviene de consumir más energía de la que gastamos. Aunque los términos sobrepeso y obesidad se suelen utilizar indistintamente, no son sinónimos: el sobrepeso es un exceso de peso corporal en relación con la estatura, mientras que la obesidad se define como una enfermedad caracterizada por el exceso de grasa corporal. Para evaluar la obesidad en niños y adolescentes lo más socorrido es medir el índice de masa corporal (IMC), pues en los pacientes de esa edad el IMC guarda una estrecha relación con la cantidad de grasa de los pliegues cutáneos. Quienes tienen muchos pliegues, o llantitas, es probable que tengan un IMC alto y un exceso de grasa corporal. A los adultos, en cambio, se les suele medir la circunferencia de la cintura, pues ésta da una idea aproximada de la cantidad en el organismo de grasa del tipo que se asocia con las enfermedades cardiovasculares. En niños y adolescentes tener pancita no necesariamente quiere decir que haya grasa de este tipo, aunque a la larga el sobrepeso puede provocarles trastornos del corazón y del sistema cardiovascular. En la obesidad coinciden factores genéticos, biológicos, socioeconómicos, conductuales y ambientales, que influyen en la manera en que nuestro organismo asimila las grasas y los azúcares. Esto puede estar determinado por el tipo de organismo que heredamos de nuestros padres, es decir, puede tener un origen genético. Cuando los padres son obesos aumenta tres veces el riesgo de que los hijos lo sean. La obesidad de los padres influye mucho en los primeros 10 años de vida, pero el peso del niño es lo que tiene más impacto en el desarrollo de la obesidad entre la adolescencia y la edad adulta. Las anormalidades genéticas asociadas a la obesidad que se han identificado hasta hoy contribuyen en menos del 5% de los casos, por lo que no debe inferirse que la obesidad de los hijos se debe necesariamente a los padres. Influyen mucho más los factores ambientales, como haber nacido bajo de peso y crecer mucho durante los primeros dos años de vida, lo que suele ocurrir cuando la madre fuma durante el embarazo. Otro factor ambiental es la dieta: los patrones alimenticios de niños y adolescentes han cambiado drásticamente en las últimas décadas. Hoy consumen más grasas y calorías totales en bebidas azucaradas y botanas, que se sirven en raciones más grandes que antes. Los niños que se alimentan de la llamada comida rápida asimilan muchos nutrientes energéticos por gramo de alimento —grasas, carbohidratos y azúcares— y comen menos fibra, leche, frutas y verduras. También contribuye a la obesidad la falta de ejercicio, o sedentarismo: la televisión y los juegos de video han propiciado que los niños y adolescentes pasen su tiempo libre sentados consumiendo comida chatarra. Hay estudios que indican que pasar más horas viendo la televisión aumenta el riesgo de sobrepeso, lo que se debe a que frente a la tele se gasta menos energía y se consumen grandes cantidades de alimentos engordantes. Por si fuera poco, las horas dedicadas a la televisión son horas restadas al sueño, lo que puede provocar en los niños ansiedad y aumento del apetito al día siguiente. Datos alarmantes En Estados Unidos la obesidad es el trastorno nutricional más costoso. Durante los últimos 20 años su incidencia ha aumentado hasta el 34.9%. En los niños de edad preescolar se calcula que las probabilidades de sobrepeso son de 10%, pero alcanzan el 17.2% para niños de entre seis y 12 años. Tras un análisis de ocho grandes estudios epidemiológicos realizados en ese país con más de 47 000 niños, el grupo dirgido por Bernard Rosner, de la Universidad de Harvard, encontró que el riesgo de hipertensión arterial fue significativamente más alto para los niños con mayor índice de masa corporal. Otros autores han reportado, además, cierta relación entre la obesidad abdominal y un incremento de la presión arterial en niños y adolescentes, así como un riesgo de hipertensión tres veces mayor en los adolescentes obesos en comparación con los no obesos. El Estudio Cardiológico de Bogalusa mostró que los niños con sobrepeso tienen un riesgo 4.5 y 2.4 veces mayor de tener altas las presiones sistólica y diastólica (las presiones alta y baja, respectivamente). Se encontró también que, en pacientes de entre cinco y 17 años, tener más grasa abdominal (determinada por la circunferencia de la cintura) se asocia con la presencia del síndrome metabólico, trastorno caracterizado por concentraciones anormales de triglicéridos, lipoproteínas de baja densidad y de muy baja densidad en la sangre. En México, que ya es el segundo país con mayor incidencia de obesidad en el mundo, la Asociación Mexicana para la Prevención de Insuficiencia Cardiaca A.C. (AMEPPIC), la Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad de México y la Secretaría de Educación Pública han desarrollado el programa Riesgo Cardiovascular Total Escolar (RESCATE), con el propósito de determinar la incidencia de sobrepeso y obesidad en escolares de ocho a 11 años de edad en escuelas de alta marginalidad económica de la Ciudad de México. El programa encontró una prevalencia de hipertensión arterial sistólica y diastólica cercana al 40%, correlacionada estrechamente con la presencia de obesidad. Un análisis preliminar mostró que los niños con sobrepeso u obesidad tienden a consumir más calorías provenientes de hidratos de carbono y grasas totales, así como a consumir significativamente más sodio. Otros estudios en los que se utilizaron monitores de movimiento, han mostrado que los niños que pasan menos tiempo realizando actividades moderadamente vigorosas tienen mayor riesgo de ser obesos durante la niñez y la adolescencia. En Estados Unidos, tan sólo el 25% de los adolescentes se ejercitan regularmente, mientras que un 14% no lo hace en lo absoluto. En México, el 20.9 y el 15.6% de los niños evaluados preliminarmente por el programa RESCATE admitieron que no realizan actividad física moderada o vigorosa, respectivamente. Esta falta de actividad física fue notablemente mayor en los niños con sobrepeso u obesidad. Las consecuencias Al menos 60% de los niños obesos, y entre 70 y 80% de los adolescentes obesos, siguen siéndolo en la edad adulta. Se sabe que los adultos con exceso de grasa en la cintura presentan resistencia a la insulina, hormona secretada por el páncreas que, entre otras cosas, controla la concentración de azúcar que circula por la sangre. Que haya resistencia quiere decir que circulan mayores niveles de insulina. En la obesidad las células grasas del organismo responden menos a la acción de esta hormona. La resistencia a la insulina desempeña por lo tanto un papel importante en el desarrollo de aterosclerosis, que es un proceso paulatino de obstrucción de las arterias por depósito de grasa en su interior. Aunque todavía no está claro si el exceso de grasa abdominal tiene el mismo efecto en niños y adolescentes, el sobrepeso puede llegar a provocar aterosclerosis. De hecho, la American Heart Association considera la grasa abdominal —junto con la obesidad, el tabaquismo, el sedentarismo y el exceso de colesterol en la sangre—, como un factor de riesgo mayor de enfermedad arterial coronaria (obstrucción de las arterias que nutren al corazón). Además, se ha encontrado en pacientes jóvenes una correlación entre el IMC y la extensión de estrías grasas en la capa interior de las arterias coronarias. En quienes no fueron niños obesos, en la adolescencia los niveles de grasa correspondientes al colesterol total y a las lipoproteínas de alta densidad tienden a disminuir, mientras que las lipoproteínas de baja densidad (una fracción de grasa sanguínea con efecto benéfico) tienden a aumentar ligeramente en condiciones habituales. En los obesos, este proceso metabólico se invierte. El ventrículo izquierdo expulsa la sangre al organismo. La cantidad de tejido de esta parte del corazón está correlacionada de manera importante con el porcentaje de grasa corporal y con su distribución. Cuando hay más grasa en el organismo, el corazón tiene que hacer más esfuerzo. El músculo cardiaco se adapta a este esfuerzo suplementario aumentando el número y el grosor de las fibras musculares del ventrículo izquierdo. Este proceso se conoce como hipertrofia ventricular izquierda y es un factor importante de la enfermedad coronaria, insuficiencia cardiaca y muerte súbita por arritmias (trastornos del ritmo cardiaco). En los niños este factor está directamente relacionado con el IMC y con la obstrucción de las vías respiratorias al dormir, condición patológica que se conoce como síndrome de apnea obstructiva del sueño, y que suele acompañar a la obesidad. La obstrucción produce estrés cardiovascular. Durante el sueño la presión arterial aumenta y los niveles de oxígeno arterial disminuyen. En casos graves, este sobreesfuerzo del corazón y la mala oxigenación del músculo cardiaco pueden producir la muerte durante la noche. Los niños con presión arterial sistólica y presión de pulso (diferencia entre la presión sistólica y la diastólica) elevadas tienen mayor masa ventricular izquierda. Su corazón pierde la capacidad de relajarse entre latidos. Ésta es una forma de insuficiencia cardiaca incipiente, es decir, de incapacidad del corazón para distribuir adecuadamente la sangre en el organismo. Obesidad y sobrepeso en niños de 8 a 11 años Prevalencia de obesidad (total) 19.5% Niñas 14.7% Niños 24.1% Prevalencia de sobrepeso (total) 19.2% Niñas 20.9% Niños 17.5% Prevalencia de sobrepeso + obesidad 38.7% Prevalencia de obesidad infantil en escuelas de alta marginalidad económica de la Ciudad de México. Fuente: RESCATE (estudio con 1 346 niños). Depresión y ansiedad El sobrepeso y la obesidad en los adultos causan trastornos metabólicos, como las alteraciones de las grasas sanguíneas, la diabetes tipo 2 y la pérdida urinaria de albúmina, así como trastornos cardiovasculares: hipertensión, hipertrofia del ventrículo izquierdo, insuficiencia cardiaca y enfermedad coronaria. Pero también se han asociado con un mayor riesgo de padecer degeneración de las articulaciones, diversos tipos de cáncer (de próstata, mama, colon y endometrio), acumulación de grasa en el hígado, trastornos respiratorios, cálculos biliares y depresión. Desde el punto de vista de la salud pública, las consecuencias más serias de la obesidad en la niñez y la adolescencia son sus efectos sobre la salud cardiovascular y metabólica, a corto y largo plazo; sin embargo, hay también consecuencias psicológicas que pueden empeorar el cuadro. El 48% de los adolescentes muy obesos presenta síntomas de depresión entre moderada y severa y el 35% reporta altos grados de ansiedad. Las niñas obesas cometen más intentos de suicidio que las que no lo son. Asimismo, los adolescentes con sobrepeso están más aislados de sus redes sociales. El gordito feliz ha desaparecido y si las personas obesas tienen un gran corazón, no es por sus buenos sentimientos, sino por el crecimiento anormal del músculo cardiaco. La serenidad de las personas obesas es un mito, pues no duermen bien. En lugar del gordito feliz, hay un niño o adolescente obeso, discriminado, deprimido y con riesgo de padecer graves enfermedades si continúa siendo obeso en la edad adulta. Más información O'Donell, Alejandro y Beatriz Grippo, Obesidad en la niñez y la adolescencia, Editorial Científica Interamericana, Buenos Aires, 2005. Calzada León, Raúl, Obesidad en niños y adolescentes, Editorial Arquine, México, 2002. La prevención Hasta aquí las malas noticias. Las buenas nos señalan que el daño temprano es reversible y lo más importante: que se puede evitar. Prevenir la obesidad y sus secuelas es un asunto de educación, dieta y ejercicio, y especialmente de voluntad política. Con el fin de evaluar la reversibilidad del daño arterial temprano en niños, el grupo de investigación encabezado por Kam-sang Woo, del Instituto para Promover la Salud Cardiaca, de Hong Kong, hizo un estudio con 82 niños obesos divididos en dos grupos. A unos los sometieron a un programa de dieta solamente, y a los otros a un régimen de dieta con ejercicio. Al cabo de seis semanas, en ambos grupos hubo una mejoría en la dilatación del endotelio de la arteria del brazo, o braquial, pero no en su dilatación con nitroglicerina (vasodilatador externo). Los cambios fueron significativamente mayores con dieta más ejercicio que con la dieta sola. En otro estudio, realizado en 1987 en la Universidad de Michigan, en Ann Arbor, Albert P. Rocchini y sus colaboradores sometieron a adolescentes con sobrepeso a dieta sola, y a dieta y ejercicio, por un periodo de 20 semanas. Los investigadores encontraron cambios en la presión arterial sistólica, lo que hace evidente que la pérdida de peso, particularmente con el ejercicio físico, puede ser benéfica en el tratamiento de niños obesos hipertensos y que controlar la presión arterial evita el crecimiento del corazón. Para atajar el problema de la obesidad desde el comienzo, la prevención primaria es fundamental . Entre las estrategias de esta prevención primaria están dar pecho al bebé durante un mínimo de seis meses, alimentarse sanamente durante la niñez tanto en la casa como en la escuela y hacer ejercicio. En pacientes que ya tienen el problema, el objetivo es la prevención secundaria, que consiste en evitar las consecuencias de la obesidad disminuyendo de manera oportuna el sobrepeso. El Dr. Arturo Orea Tejeda es director de la Clínica de Insuficiencia Cardiaca del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán. Es profesor de ciencias médicas, odontológicas y de la salud (UNAM) y presidente de la AMEPPIC y de Amigos del Corazón Alrededor del Mundo en México. Ana María Sánchez Mora es divulgadora de la ciencia y trabaja en la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM. Ha publicado numerosos artículos y libros de divulgación, así como una novela. http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/130/y-que-fue-del-gordito-feliz

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